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Investigación

Conversaciones

Teoría y Metodología de la historia feminista

Conmemoración

Seminario de Investigación Escritos de Mujeres

IISUE-UNAM

Lunes 6 de mayo del 2024.

Bienvenida a cargo de la Dra. Clara Inés Ramírez y la Dra. Gabriela de La Cruz Flores, directora del IISUE-UNAM

Dra. Gabriela de la Cruz Flores: Nos llena de mucho orgullo tener un grupo tan consolidado y tan productivo, y con tantas cuestiones por compartir a lo largo de este tiempo. Como ustedes saben el día de hoy nos une este evento que hemos nombrado: “Conversaciones abiertas sobre teoría y metodología de la historia feminista”, y que hoy es su décimo aniversario. Diez años es un tiempo muy rico, sin duda, de experiencias, aprendizajes, también, como decíamos, de grandes contribuciones al área. Estas “Conversaciones abiertas…”, también conmemoran al Seminario de Investigación Escritos de Mujeres, diecisiete años de trabajo y también del inicio de la Colección Escritos de Mujeres del IISUE (Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación). Esta colección tiene en su haber siete volúmenes publicados y otro que se encuentra en prensa. El Seminario ha gozado del apoyo del PAPIIT (Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica) y cada año ha convocado a un seminario abierto, el año pasado tuve la oportunidad de estar con ustedes al lado de una profesora catalana, Laura Mercader, historiadora del arte, una invitada de primera. Hemos tenido la fortuna de contar con invitadas internacionales que nos han compartido sus experiencias de investigación.

En estas conversaciones abiertas que se celebraran desde el día de hoy, [lunes 6 de mayo del 2024] hasta el miércoles 8 de mayo, de la mano de Clara y de su maravilloso equipo, y de las colegas aquí presentes, también Jonathan que ha colaborado de una manera decidida en el Seminario con sus publicaciones.

Quiero contarles que se va a presentar un balance de lo que ha sido este recorrido, tanto del Seminario como la Colección y se compartirán experiencias y hallazgos por lo que estaré muy atenta para escuchar las principales conclusiones que se compartan durante estos tres días.

Es de verdad un momento de mucho orgullo para el Instituto, diecisiete años de Seminario ¡qué bárbara! ¡diecisiete años, más los diez de la colección! Es un día de orgullo, es un día de muchas acciones, estoy segura. Todo mi reconocimiento al trabajo encabezado por la doctora Clara Inés y a cada una de las personas que ha contribuido a lo largo de estos diecisiete años del Seminario, así que ¡enhorabuena! Por el trabajo que van a desarrollar durante estas jornadas. ¡Felicidades!

Dra. Clara Ramírez: Queríamos comenzar invitándote porque como directora del IISUE reconocemos el apoyo que hemos tenido por parte del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación y de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) siempre para este proyecto. Como dices, este proyecto comenzó como un seminario de posgrado hace diecisiete años, sin embargo, ese seminario ha ido cambiando, muchas de las personas que formaron parte al principio ahora ya son investigadoras consolidadas, pero el Seminario ha seguido con una continuidad que se ha impuesto. Yo siento que voy detrás del proyecto y siempre aprendiendo mucho de las nuevas generaciones.

En esta ocasión pensamos que, llevamos casi diecisiete años haciendo un Seminario Abierto Internacional, nos vemos todos los martes por las tardes, pero una vez al año hacemos un seminario abierto. Normalmente hemos invitado mujeres fuera del Seminario a que nos cuenten sus experiencias de investigación con el ánimo de aprender y ahora dijimos ¡son diez años de la Colección y diecisiete del Seminario! Podríamos hacer un balance de lo que hemos aprendido, ver en qué estamos y hacía donde vamos. En ese sentido, pensamos que sería interesante un balance abierto para conversar con otras experiencias y compartir lo que hemos ido encontrando, entonces creo que serán tres días de intenso trabajo que espero nos sean muy fructíferos, tanto para nosotras como para quienes nos acompañen.

El Seminario ha significado abrir una línea en el Instituto no de historia de las mujeres, que ya estaba, pero sí de estudiar las fuentes de mujeres, cómo la historia de mujeres se ve de otra manera y cómo escuchar sus voces y leer las fuentes de mujeres. No podemos saber tanto sobre su educación porque las instituciones donde estudiaron no dejaron archivos, como la Escuela de la Amiga, sobre todo en los siglos XVI al XVIII, pues ya en el XIX empieza a ver un rastro más organizado. Entonces los escritos se convierten en una fuente importante para conocer su pensamiento, su orientación, cómo aprendieron a escribir, dónde aprendieron a escribir, de qué hablaban, cuáles eran sus preocupaciones, entonces se nos ha abierto un horizonte muy interesante que estamos empezando a trabajar, a significar, a observar en qué consistía. Este va a ser el tema.

Te agradecemos mucho en nombre del Seminario, es muy importante tu apoyo.

Dra. GC: Al contrario, déjenme decir algo que no es menor y es reconocer la articulación con el Archivo Histórico y agradecer a Luzma, Leti, Sari y Tania, que hacen parte del equipo del archivo. Me parece fundamental en este Seminario y en estas publicaciones el vínculo con nuestro gran tesoro que es el Archivo Histórico y como bien lo dices querida Clara, cómo hacemos que surjan esas voces de mujeres que habitan las fuentes, que están en nuestro archivo.

Esto me parece genial y extraordinario del Seminario y de los esfuerzos que has encausado. Y ahora que veo las publicaciones, todos los títulos me parecen extraordinarios, pero de los últimos que tuve la oportunidad de estar, fue en la presentación Las Hijas del Anáhuac, definitivamente un extraordinario el facsimilar. A mí me encanta sumarme a la labor de recuperar esas fuentes originales y ponerlas a disposición del público y de usuarios especializados.

CR: Al principio creímos que era un poquito extraño, porque las Hijas del Anáhuac es un texto del siglo XIX escrito en otro contexto, pero este documento ha ganado un montón, de una manera más cercana que las otras fuentes. Vamos a tener mañana una presentación, unas alumnas del Seminario van a hacer un taller, hemos pensado en una conversación con el periódico de las Hijas, haciendo nuestro propio periódico. Un aporte valioso de las jóvenes historiadoras, estudiantes que ahora mismo hacen parte del Seminario.

Dra. GC: Sigue generando resonancia entre nosotras la idea de trabajar con esas fuentes. Siguen generando muchos ecos en el trabajo académico y de la comunidad en general. Por ello felicitaciones y esto es una celebración conjunta con ustedes, me encantaría estar la jornada completa, pero el deber me llama. Estaré muy atenta. Lo mismo con lo que tenga lugar los siguientes días para que todo esté en orden. Y de nueva cuenta una disculpa por las complicaciones surgidas, veremos cómo compensar estas cosas. Estaremos atentas al desarrollo de la Jornada. ¡Muchas gracias a todas y a todos y el mejor de los éxitos! De eso estoy segura.

CR: La idea es compartir las experiencias. Me alegra mucho que estén personas presentes que conozco y que no conozco y sobre todo algunas integrantes de hace muchos años del primer Seminario que están por aquí, Laura, Sofía… Ellas podrán ser testigas de que al principio nunca imaginamos o si lo imaginamos, pero creíamos que no podíamos llegar a donde estamos.

Quisiera comentarles cómo ha sido la historia de este trabajo. Yo soy historiadora, empecé hacer historia de la universidad en este instituto, mi maestro que siempre recuerdo y nombro Lorenzo Luna, que murió en 1991 con 39 años, pero que en ese corto tiempo que compartimos aprendí mucho de lo bueno y lo malo. Él me enseñó hacer historia en la práctica. En la Facultad yo no había visto muchos archivos, no había visto un documento histórico cuando hice la carrera, entre 1981 y 1986 en la UNAM, no se acostumbraba mucho a ir al archivo como historiadoras. Pero cuando vine al Instituto y al entrar directo a los documentos, me di cuenta que no sabía paleografía, al principio no entendía, así que se me abrió un amplio horizonte que de una u otra manera me trajo hasta aquí.

Trabajé mucho sobre la historia de la universidad, la universidad en el siglo XVI era una institución de hombres para hombres. Aquí me invitaron de becaria y después obtuve una plaza; me interesaba mucho la historia de la cultura, imaginar todo ese mundo en esa época y luego la universidad me pagó una beca para ir a España y hacer el doctorado, por lo que estoy muy agradecida. Allí hice una comparación de lo que pasaba en la universidad en México y en la universidad española, y de pronto cuando terminé la tesis, que eran mil quinientas páginas sobre la universidad, ejercicio en el que aprendí y me divertí muchísimo dije y ¿las mujeres? ¡si yo hubiera vivido en esa época no habría salido en mi tesis! Entré en una crisis por toda esa sensación de hacer un trabajo tan grande y que tal vez tampoco sería tan leído y entonces decidí empezar un espacio para buscar a las mujeres de esa época.

Yo me acordaba que en los archivos había encontrado muchos textos de mujeres que yo decía ¡algún día los voy a leer! ¡algún día cuando acabe la tesis! Y entonces dije: ¡Ya se acabó la tesis así que ahora voy a leerlos! Efectivamente como me enseñaron en la escuela, primero tienes que ver la bibliografía y yo me fui a la bibliografía y lo más que podía ver de la voz de las mujeres eran fragmentos, un pedacito por allá, un pedacito por acá y sobre todo una idea muy general de qué eran escritos esotéricos, escritos religiosos-místicos. Pero, la verdad era que no se sabía qué significaba mística y no se sabía qué significaba religión. Básicamente lo que concluí de esa bibliografía que leí es que no servía para nada, eran de un momento que ya había pasado, pues nos habíamos quitado la religión de encima. Así que todos esos escritos no tenían valor, no valía la pena entenderlos porque no sirven para nada y están hechos en otro contexto muy viejo, antiguo.

Entonces dije lo primero que habría que hacer es un trabajo sistemático sobre fuentes de mujeres como el que yo tuve que hacer cuando entré a la universidad, y claro me encontré con que, talvez, tenemos un vacío equivalente como al siglo XVII de la historia de los hombres, porque el siglo XVII en Europa, para la historia masculina significó un proceso de estudio, revisión, publicación de fuentes de hombres porque eran hombres los que estaban haciendo eso. Recuerdo que la imagen del monje me llamaba la atención, en especial los monjes Benedictinos de San Mauro en el siglo XVII en Francia. A mí siempre me gustó mucho esa imagen, el retiro del mundo, la edición de libros, los copistas…

¡Entonces…dije…! ¡debemos empezar por el principio! Todos los textos merecen ser editados y conocidos, y los textos de mujeres no están editados, esa fue mi primera gran sorpresa. Entonces plantee un proyecto de seminario en el posgrado en historia para estudiar los escritos de mujeres, porque es un proyecto que requiere mucha gente y yo sola no iba a poder.  Esto lo presenté en 2007 y en 2008 empezamos el Seminario. De ese primer grupo hoy nos acompañan Sofia, Laura, Claudia, era un grupo de doce o quince personas. Recuerdo que les dije: “Para la próxima clase me traen un escrito de mujer del siglo XVI al XVIII” porque ahí ya habíamos acotado, yo pensaba que esos eran los siglos en los que no conocíamos los escritos de mujeres, aunque después me di cuenta que no conocemos ni los del XX ni los XIX.

En ese momento dije: ¡Lancémonos por los más antiguos! y pensé: Llegaran a la clase y van a decir que no encontraron ninguno… y de pronto, llegan a la semana siguiente con unos textos maravillosos, porque las estudiantes se habían ido al archivo y habían encontrado quince textos que fueron y han sido la base de la colección Escritos de mujeres; en una semana encontramos la base de esta Colección. Nos dimos cuenta de que había muchos textos de mujeres, pero a nadie les habían interesado y nadie se había preocupado por editarlos. Era un silencio, que tenía que ver con que, a ellos, a los hombres que buscaban no les significaban esas experiencias.

Recuerdo mucho a O´Gorman que decía que a él no le interesaban las mujeres sino hasta los quince años, ¡eso lo decía en clase! y claro él era el que iba a buscar esos textos, a encontrarlos y no le significaban nada, no le significaban ninguna experiencia para él. Entonces él si puede gastar mucho tiempo en hacer un Motolinía y no ver el valor de las dos obras primeras de la colección Inés de la Cruz y Mariana de la Encarnación, que son crónicas del Convento del Carmen hoy el ex Teresa, crónicas que no te explicas cómo no están publicadas y en cambio Sigüenza y Góngora que hizo un trabajo con base en ellas, está en los mejores cien textos de México.

Entonces dijimos ¡aquí hay una joya! Y empezamos a leer los textos en el Seminario y nos quedamos muy sorprendidas. Yo digo que, para mí, el giro hacía los escritos de mujeres me abrió puertas hacía mundos desconocidos y refrescantes, yo estaba muy agotada de leer textos institucionales y grillas universitarias en el pasado, en el presente… mientras que las mujeres estaban pensando y escribiendo otras cosas, básicamente escribiendo del amor y sobre el amor en unos términos que no alcanzábamos a comprender.

Ese ha sido nuestro camino, por un lado, publicar los textos de mujeres, publicarlos como obras de autoras plenas, porque algunos habían sido publicados unos añitos antes como anexos a libros, al final. Decíamos y nos repetíamos ¡estos libros son muy importantes! El hecho de ponerles, o titularlos: Inés de la Cruz, Mariana de la Encarnación hizo que esas mujeres se volvieran autoras.

Recuerdo nuestra participación en la editatona cuando dijeron, vamos a meter textos de mujeres en la Wikipedia. Como no tenían ningún otro referente, notamos que cuando buscábamos al Convento del ex Teresa, las fundadoras no aparecían, y no estaban ellas, hablaban de Sigüenza y Góngora, no hablan de las fundadoras, no decían sus nombres, no eran personajes…

Ahora ya aparecen, pero la primera impresión que me tocó profundamente fue esa que existen… y ganan cuerpo cuando las editas, ganan presencia y autonomía.

Luego vino el trabajo de cómo significamos esas fuentes. Mi impresión primera era que no teníamos herramientas para significarlas porque las herramientas con las que contábamos eran para significar el mundo de los hombres; básicamente, la guerra, su política y aprendí a significar así, sé cómo va la política masculina, se cómo va la guerra y me ha servido para sobrevivir en la universidad, pero, para las mujeres no teníamos herramientas y por eso en parte los seminarios fueron esto, preguntarnos, a ver, ¿ustedes cómo trabajan? ¿qué herramientas tenemos? ¿cuáles podemos compartir?

Esta es la historia a la que nos queremos referir estos días, que las mujeres historiadoras que nos acompañan, nos cuenten en qué momento están, qué están haciendo, cómo intercambian las experiencias de investigación, cómo ir de alguna manera saliendo del seminario hacía una red mayor que nos permita conversar, intercambiar experiencias, esa es la idea de estas conversaciones.

Las llamamos “Conversaciones…” porque tenemos esa idea para cambiar un poco la dinámica de las conferencias o intervenciones sin diálogo. Cada día, además de conversar, queremos después cada día, para cerrar, mostrar los resultados del trabajo. Hoy por ejemplo compartiremos el Espacio Virtual el cual se abrirá hoy al público. Ahí encontrarán todo lo que hemos hecho, quedará a disposición del público amplio. Así mismo presentaremos el facsimilar de Las Hijas del Anáhuac. El miércoles 8 de mayo presentaremos el libro colectivo que finalmente logramos hacer y que hemos titulado Itinerarios de escritura de mujeres. Experiencia desde la diferencia sexual en la historia de México, siglos XVI al XIX y vamos a cerrar estas Conversaciones con la presentación de un libro de autora, en este sentido, que es de Carolina Narváez Martínez que se realizará en el Centro Cultural Elena Garro el jueves 9 de mayo del 2024 a las 6 de la tarde.

Lo que nos hemos preguntado es ¿cómo conversar? y no hacer ponencias y ponencias, entonces queríamos interactuar, preguntar, traer a algunas de las compañeras del Seminario que han recorrido este camino para poder ir hablando de algunos de los problemas que hemos tenido.

Uno de los problemas iniciales fue darnos cuenta que no es fácil buscar en los archivos. Los archivos no están clasificados como “escritos de mujeres” o “autora” ¡no¡, ahí Claudia Llanos tuvo la paciencia de meterse mucho tiempo a los archivos, ella fue a muchos lugares con el dinero que nos daba DGAPA (Dirección General de Asuntos del Personal Académico). Fuimos a los grandes repositorios que ya están muy vistos para los escritos masculinos, pero que apenas conocemos su funcionamiento para los escritos de mujeres.

¿Claudia nos puedes compartir tu experiencia en los archivos…?

Claudia Llanos: Gracias, buenos días, soy Claudia Llanos integrante del Grupo de Investigación Escritos de Mujeres. Lo primero que quiero decir es que después de la búsqueda que hicieron las alumnas de Clara para el seminario de posgrado, hace ya varios años, nos quedamos con el interrogante de ¿cómo buscar?, digamos la búsqueda de las herramientas para la búsqueda. Fundamentalmente tuvo que ver el hecho de que, en ese momento estábamos adscritas a los siglos XVI al XVIII y a los textos que habían circulado en la Ciudad de México. Estos dos hechos se dieron así porque creíamos que era más probable que los textos en esos siglos no hubieran sido publicados o que eran los más olvidados; esto resulto mentira, porque muchos del siglo XX y también los del XIX no estaban publicados.

Encontramos en una de nuestras primeras búsquedas una enorme cantidad de textos de otros lados, por ejemplo, Puebla, Oaxaca, Guanajuato, Guatemala, Chiapas… vimos que había esas otras posibilidades. La mayoría de los textos, era probable que hubieran sido escritos por monjas, por razones que ya iremos hablando, por la gran explosión de escritura que hubo sobre todo a partir del siglo XVI tras los escritos de Teresa de Jesús que fueron muy influyentes en mujeres de religión, no solo, pero fundamentalmente, ella transmitió una enorme libertad para mujeres de religión. Sumo a esto la necesidad de contar sus historias de fundaciones.

Yo empecé a crear, a generar una serie de palabras claves para empezar a buscar, primero en el Archivo General de la Nación (AGN) y fueron: Monja, escrito, arrebato, visión, cartas… Ahí empezamos a ganar un poco de conocimiento…

Ya se sabía que los diarios y la correspondencia existía, pero la empezamos a sistematizar un poco más, pero sobre todo las hagiografías. Hay muchas cosas de monjas contadas por ellos, y ahí empezamos con los problemas, es decir… Como bien dice Virginia Wolf, detrás de “Anon” o “Anónima”, siempre detrás hay una mujer, esa era la práctica que teníamos en la cabeza, de poder saber que si decía anónimo era una mujer. Otro señuelo más.

A veces encontrábamos una hagiografía o una autobiografía. Hagiografía porque se supone que eran santas, porque eran una forma de lograr que a lo mejor fueran promovidas para ser santificada, proceso que, regularmente, lo hacía un hombre, la firmaba un hombre. Si era un hombre, entonces, ¿qué quiere decir? ¿que la hagiografía estaba escrita por él? En los textos encontrado en Bancroft Library vimos que “ellos” escribían lo prólogos, las introducciones etc., pero en realidad se trataban de autobiografías.

Empezamos a encontrar muchas cartas…cartas a confesores a curas, casos muy impresionantes de mujeres seculares que tenían intención de practicar su propia religión, desde sí mismas y que fueron encarceladas etc. Todo esto nos llevó a pensar y a comprender ¿cómo buscar? Vimos el valor del diario…

Cuando se trata de una autobiografía que a la vez tiene cara de biografía debes meterte a estudiar. Muchos casos nos han enfrentado con eso, por ejemplo, uno muy lindo acerca de las Clarisas, cuando fueron perseguidas, porque no querían estar bajo el cuidado de los Franciscanos, cartas que van y vienen, fundación de pequeñas capillas, etc…

Empezamos a ver la actividad de las mujeres, por eso mismo en este momento cuando también vemos cuales son los escritos que nos encontramos de mujeres puede pasar, como en el caso de Yolanda García, encontrar un inventario de compras del Convento de San Lorenzo, que traía todos los alimentos que consumían en el convento. Yolanda es cocinera e historiadora, por lo que se echó a la aventura de cocinar lo que había ahí, lo que su fuente le mostraba, entonces en algún momento nos hizo una cena en base a esos ingredientes a lo que comían aquellas monjas. Encontró que había una especie de Ratatouille en ese momento. Pudimos ver que la cocina, en efecto es el lugar de la creatividad y la relación.

Luego más adelante las mismas mujeres del seminario…y pienso, por ejemplo en Sofía, con su trabajo de las mujeres Culhuacanas que tuvo a bien estudiar, sus testamentos… Con esa investigación empezamos a ver a las mujeres asentadas en su poder de dar, delegar, su poder de heredar sus hilos, sus maderos, sus casas, etc.…Vemos que están ahí las fuentes y lo que necesitamos es hacer que salgan, no es que no haya, es que no las han “pelado”, visto, no habían sido ni tomadas en cuenta ni trabajadas desde otro lugar …

¿Cómo poder considerar esas fuentes? La vida cotidiana empieza hacer una herramienta para entender los escritos de mujeres.

CR: La desconfianza en la autoría… Aún a textos firmados se les niega la autoría de una mujer. Para mí el caso más impactante tal vez es el de Catalina de Erauso a quien Claudia está trabajando y entonces leemos su autobiografía que es impresionante porque ella, a veces usa el femenino para referirse a sí misma y en otras el masculino y va transitando de un lado al otro. Y, sin embargo, la historiografía se centra en cómo decir que ella no es la autora… El último gran trabajo publicado en Estados Unidos hace algunos años está lleno de notas a pie de página de presunta erudición mal hecha, diciendo que por esto o aquello no puede ser la autora…

Unos dicen que salió de San Lucar de Barrameda y el Puerto era Cádiz y yo digo ¡pero el puerto era Cádiz a partir de 1630 y ella pasó antes el puerto de San Lucar de Barrameda! La propia erudición prueba más aun que ella es la autora. Nos fuimos a ver en un seminario colectivo que hicimos, quién era el primero que negaba la autoría y era un fraile, que decía que, una mujer con esa vida tan azarosa pudiera escribir tan bien era poco probable… Esa prueba para nosotras hay que desecharla, porque es una opinión de finales del siglo XVII o principios del XVIII y no de sus contemporáneos que la conocieron que dijeron que era una persona cultivada además de tener una vida interesante.

El otro caso es la autoría de la fundadora de la Orden Concepcionista, Beatriz, que en su féretro encontraron una biografía de ella, firmada por otra mujer, y también un clérigo del siglo XVII dijo: No puede esa mujer haber hecho una obra tan maravillosa, entonces se la adjudican a su confesor, sin ninguna prueba, solo que está bien escrita…

Todo ese proceso de búsqueda en los archivos nos hizo ver que los archivos también están organizados con una visión y un criterio masculino aparte de que tienen pocos textos de mujeres. Hay que tener cuidado y no creer mucho en las clasificaciones y ver los originales.

Además, nos dimos cuenta que al encontrar el texto y editarlo hay que contestar a la pregunta de ¿cómo lo significamos?, a veces un inventario de cocina puede ser más fácil porque es claro que con los ingredientes que arroja la fuente se puede hacer una Ratatouille que eran los ingredientes más usuales en la Ciudad de México… y que hablan de ese momento. Pero hay otros textos que en efecto nos dejan boquiabiertas, hemos tenido que hacer un largo trabajo, yo diría que teórico y metodológico, un trabajo donde el feminismo, especialmente el feminismo de la diferencia sexual, para mí y creo que, para el grupo, ha sido una clave muy importante para entender que las mujeres escribían desde sus experiencias y que sus experiencias eran diferentes a las de los hombres. Yo estaba acostumbrada a leer en la universidad, yo creo que en la época universitaria no leí ni una sola obra, tal vez en historia del arte, [inaudible], escrita por una mujer entre los años 1980 y 1986.

Claro cuando entiendes que no puedes hacerle las mismas preguntas que le haces a una fuente masculina, sino que hay que entender que nos están hablando de su experiencia, y que su experiencia es en cierto sentido inédita, es decir no editada, si transmitida pero poco presente en los libros o textos de investigación.

Al principio, nos sentimos, o yo por lo menos un poco perdida. Quería con esto, darle la palabra a Caro Narváez para que nos cuente cómo ha sido ese proceso de significar las fuentes.

Carolina Narváez: Cuando Clara me pidió que respondiera a esta pregunta a partir de mi experiencia de investigación quise pensar en el significado de la palabra significar. En ella, hay una intención y también un deseo. Deseo de manifestar, de expresar, de decir, de destacar, de señalar. Por ello, empiezo esta reflexión planteando que significar las fuentes de mujeres es en parte aprender a leer nuevamente, es en parte dar importancia a lo que no ha sido importante. Es en parte olvidar y es en parte arriesgar.

Significo cuando le otorgo valor a la experiencia de esa mujer o de esas mujeres que me interesan en el pasado, voy a ellas no buscando que mi hipótesis se valide o se corroboré, voy a ellas para construir la hipótesis, voy a ellas para construir más claramente mis preguntas de investigación. Solo en el contacto con esas voces puedo determinar el camino a seguir. Y si es preciso modificar las preguntas.

De esta manera no encontraré la traba que suele presentarse en algunas investigaciones feministas, en la que quiero demostrar que, por ejemplo, una escritora del pasado es libre a partir de que no le interesen temas como el de la espiritualidad o la maternidad; recordemos que desde algunas perspectivas estos dos temas están asociados a la represión sexual y al destino biológico. Ocurre que leyendo a algunas mujeres del pasado nos topamos con estas dos realidades, la de la maternidad y la de la espiritualidad, no necesariamente vividas como sinónimo de alienación o falta de conciencia libre. Si como investigadora me aferro a la idea de que el ateísmo es sinónimo de libertad, esta escritora elegida perderá la magia para mí, pues toca un tema que a mi juicio no tiene nada que ver con ser libre.  Así que desilusionada internamente reforzaré la idea de que esa mujer no vale la pena o que en el pasado solo en contados casos o de manera excepcional alguna mujer logró ser libre.

Significar una fuente para la historia de las mujeres es legitimar aquella experiencia que se deja ver y esto puede ocurrir cuando esta (la experiencia) resuena con mi propia experiencia, cuando hallo algo de cercanía y también de lejanía, en tanto que la reconozco sin que necesariamente me refleje.

En este sentido considero que significar las fuentes para la historia de las mujeres implica un desplazamiento del delirio de la razón hermenéutica, es decir, doy lugar en mi práctica a los sentidos, a lo corpóreo, a lo que me pasa cuando dejo que aquella mujer me hable e incluyo como elemento importante la intuición para la interpretación. En relación con esto, lo que puedo conocer es conocible no solo a través de la razón, sino también de los sentidos. Existe una relación innegable entre lo intelectual y lo sensible.

Vale la pena aclarar que en la investigación el diálogo primero es con la fuente, pero no permanece exclusivo, de ahí que una fuente se signifique también con el trabajo colectivo, con lo que otra ve. Me refiero también al diálogo que se establece con otras investigaciones, con otras mujeres que se arriesgan. Recuerdo que en una clase una estudiante pensó lo impensable, pensó en Alcira Soust, la poeta uruguaya que estuvo doce días encerrada en un baño de la torre de Humanidades durante la ocupación de la universidad en el año 1968 por parte del ejército mexicano, y que vivió hasta 1988 en la fac[1]. revisar audio La estudiante manifestó apasionadamente el deseo de hacer su tesis sobre Alcira, pero sus otros profesores la desanimaron porque para ellos no había fuentes que dejaran ver al personaje y peor aún ¿qué importancia tenía? Ella simplemente era una loca poeta inalcanzable que usó la poesía como acción no violenta en tiempos de guerra y muerte. Lo importante era retratar justamente la guerra y la muerte no la poesía.

En ese movimiento que aparece si se quiere entre lo intelectual y lo sensible, otras miradas surgen. El trabajo con la escritura mística de las mujeres me ha permitido dar lugar a lo sutil y también me a permitido tomar decisiones libres dentro de mis caminos investigativos; por ejemplo, trabajando a Isabel Manuela de Santa María (tercera autora editada en nuestra colección)

CR: Y está Laura aquí que fue una de las compañeras que encontró uno de los fragmentos del Diario…

CN: algo de ella me pareció especial, algo resonó y es que en medio de prácticas ascéticas donde muchas monjas recreaban la pasión de Jesús, ella recreaba sin ningún problema el deseo de amor que tenía hacia esa figura y hacia su madre la María de Nazaret. Si bien Jesús estaba presente en su Diario Espiritual escrito en el siglo XVIII, yo tomé la decisión de no prestar tanta atención a ese amor que han catalogado como de mística esponsal tal vez porque no veía algo novedoso en que ella se considerará una esposa de Cristo, y recurrí a mi terquedad para concentrarme en lo que me gustaba, en lo que me inspiraba, ver como Isabel Manuela amaba a María y en ella se reflejaba como una mujer de gracia, como una mujer digna del amor más grande. El texto producto de esta indagación que comparto lo titulé “La dicha en la mística femenina. La experiencia de júbilo en Isabel Manuela de Santa María”, no niego que ella tenga una relación con Jesús, pero en mi propio desplazamiento intentando ver lo genuino de Isabel Manuela otorgué valor a aquello que me dejaba ver cuando hablaba de la dicha de amar y de sentir en todo el cuerpo el amor de la divinidad.

Ahora mismo nos encontramos permanentemente con la excepcionalidad como una categoría que organiza a las mujeres en el pasado. Desde hace algún tiempo historiadores o no, han sacado de las “cenizas” a mujeres que según estos discursos fueron únicas y representan la rareza, el dato con el cual debemos sentirnos orgullosas. Sin embargo, hay un tratamiento nefasto a esa excepcionalidad pues parece que su singularidad es producto casi de un conjuro mágico que solo tocó a algunas pocas mujeres. Nuestras hermanas del pasado han sido vistas como personajes tan excepcionales que ya ni siquiera pueden servirnos como inspiración y menos como ruta a seguir, porque ¿cómo reflejarnos en una imagen que la historia tradicional pinta como inalcanzable? Significar las fuentes de mujeres es permitir no solo que la  singularidad se convierta en un dato historiable sino dejar que la vida misma sea retratable.

CR: Ese desplazamiento del que Caro nos ha hablado, nos ha llevado a la experiencia y la experiencia nos ha dejado ver la libertad y el gozo en este caso, y no tanto la miseria, porque ahora mucha parte de la historia de mujeres se centra en la miseria de las mujeres y mientras mas miserable, más excepcional y más grandiosa, pero esa misma mujer, que es algo que nos han enseñado las místicas del siglo XIII, puede ser supremamente libre y gozosa, aunque este en un momento muy difícil de su vida… Entonces ¿dónde ponemos el énfasis como historiadoras? Nosotras hemos decidido ponerlo en la libertad, la alegría y el gozo, porque es lo que necesitamos, no tanto que nos reflejemos como víctimas, porque no nos ayuda, sino más bien en la libertad de la que gozaron las mujeres.

En este proceso en el que nos ha ayudado mucho la lectura de Luisa Muraro y las mujeres de la Librería de Mujeres de Milán que se conoce como el feminismo de la diferencia para mí fue, por ejemplo, un gran descubrimiento. Sus libros, especialmente No creas tener derechos. Ellas cuentan la historia de cómo fueron separándose de un feminismo de la igualdad que les parecía que no respondía a sus necesidades, a sus intereses, a sus impulsos vitales… ellas decían “¡no queremos ser iguales a los hombres! ¡queremos significar la diferencia, la diferencia nuestra y la diferencia en la historia!” Después otro libro, El orden simbólico de la madre, para mí fue fundamental para entender que la lengua, mi lengua, esa que a veces me daba trabajo escribir, que no hablar y sobre todo por la ortografía, en la que había algo de ajeno a mí, era la que debería guiar mi ejercicio como historiadora. Por eso cuando entendí que mi lengua materna, la que me dio mi madre era mucho más libre que la otra que está escrita a mano armada, ahí intenté volcar mi lengua materna a mi lengua escrita y eso me liberó mucho. Esto es lo que he aprendido de Luisa Muraro y de su libro El orden simbólico de la madre. En un libro muy desconcertante El Dios de las Mujeres, Luisa Muraro dice, ¿cómo yo una feminista radical italiana que se ha peleado con todo el mundo va a escribir un libro titulado así…? en la introducción  Luisa dice: “yo estaba leyendo a Margarita Porette una mística del siglo XIII y de pronto sentí que la invitación de Margarita era a estar de vacaciones todo el tiempo, de vacaciones perpetuas, puede que no creyera”, dice Luisa Muraro, pero ella estaba hablando, y yo tal vez sentía la libertad que había en ese diálogo. Dice además que las amigas le decían no le pongas dios, ponle otra palabra, o ponle diosa por lo menos, pero ella decía ¡no! porque ellas tienen el mismo dios, pero su acercamiento es radicalmente diferente, es a través de la experiencia del amor y no hay intermediación y eso es visible desde el siglo XIII…

Estamos ahora leyendo a Margarita Porette palabra por palabra en el seminario de Teoría y metodología que doy en la facultad[2] y Margarita introduce en el dialogo un personaje que me parece maravilloso y es la “Santa Iglesia La Pequeña”, y dice: hay dos iglesias, la de las almas anonadadas y la otra que es la Santa Iglesia la Pequeña que se conforma con una salvación de las virtudes y esa no nos interesa, la que nos interesa es la del amor que no tiene mediación. Entonces esa mirada hacía esa libertad que les daba la idea de tener el espejo de las almas simples, como se llama el libro de Margarita, un espejo que miraba al infinito… era como si sacaran de su bolsita un espejito y pudieran ver el infinito mismo…

Todo ese proceso de significación de las fuentes ha sido muy duro, pero súper importante para nosotras. Pero también, no todo es escritura en la historia de las mujeres y eso sobre todo en la fotografía se ha notado muchísimo. Raquel Cortez por ejemplo, encontró a las mujeres en una evidencia innegable, rotunda y clara en el muralismo mexicano que sin embargo no se había visto.

Raque cuéntanos cómo fue esa experiencia y cómo hiciste tu tesis de licenciatura que se llama: Mujeres mosaiquistas.

Raquel Cortéz: Un día de conversaciones sobre la vida

Relataré, brevemente, para ustedes mi experiencia frente a la imagen, como diría Sara Ahmed: “un poco sensacional, desde el sentir del cuerpo, del despertar de la curiosidad y del interés.”

Formas de comunicar, la mía, mi propia forma. Una huella de la mirada, la inherente a mí. Un rollo de acetatos, mis manos y el par más valioso, mis luceros, esta pareja de ojos. Se suma un instrumento extraño, pesado con su objetivo, la lente, con su visor, diafragma, en fin, las partes que le constituyen. Un vistazo al entorno, una configuración de pensamientos, una decisión, la agencia del cuerpo y ¡flash!  se ha capturado el instante decisivo.

Retorno a la escuela, lugar mágico sin duda, donde lo latente, la imagen, se revela, se consagra, se proyecta y se pinta. Son los químicos, la luz, la buena técnica; ahí está, el resultado del oficio colgando de la pinza en el tendero de la esperanza, de la expectativa, [suspiro] del infortunio. Esa foto ha salido movida, el instante decisivo resultó ser el instante mal habido. Nada bueno, pero…  ¡qué tal siiiiii!… a mi foto le agrego el contexto, écfrasis le dicen, porque…  ¿y la historia? Yo estudié historia ¿de qué me ha servido eso? ¿cómo la comunico?…

A través de la historia, como muchas otras lo han hecho, he descubierto la importancia de interpretar y de entender a la imagen dentro de su contexto. No se trató de simples imágenes aleatorias, sino imágenes que retratan a mujeres, ¡sí! la experiencia de ellas. Durante mi licenciatura pude trabajar con la imagen latente, la nombró así porque permaneció oculta, inédita, sin ser revelada con anterioridad más allá de su nacimiento. El estudio de estas imágenes reveló el tan importante trabajo realizado por las mujeres mosaiquistas, mujeres que manufacturaron la magna obra mural de las fachadas del inmueble que resguardo al centro de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (qué hoy está siendo desmantelado) durante los años de 1952 al 53. Una gran obra de la plástica, de la integración plástica mexicana.

Su trabajo, el trabajo de ellas, era manual pero no por eso menos importante que el de los artistas hombres.  Yo miraba las imágenes y quería decir tanto, quería gritar las injusticias a raíz de borramiento de su participación, quería romperlas por momentos al saber que estás no habían sido elegidas por el fotógrafo y arquitecto para ser exhibidas en un primer momento. ¡Qué visceral, qué anacrónica y qué feminista resulte ser! Sin embargo, recordé el móvil, el motor, sin que por ello se viera mermado mi vínculo con ellas con mis sujetos de estudio, reconocer su participación no era retornar hacía lo que no fue, sino a partir de una rigurosa crítica de fuentes, y por supuesto de las teorías y metodologías que había tomado del feminismo, se hacía evidente lo que en efecto era: Su experiencia retratada, su propia historia, una huella de la mirada. No de la suyas, no de sus puntos de vista, sin embargo si las contenía: sus vivencias, su trabajo y con el rigor que merecía el tema lo investigué, busqué en todas las fuentes a las que me fue posible tener acceso y me dieron certezas sobre el significado de esa imagen, un instante de sus vidas, las maestría de su técnica, su iniciativa, la puesta en juego del cuerpo, de sus cuerpos en una tarea, por mucho, ruda y fuerte. Y ahí está, una interpretación válida de sus vidas, de su trabajo, de las condiciones en las que fue llevado a cabo, pero además un pequeño reconocimiento de la magistral tarea que realizaron. En ese punto, con aquellas conclusiones me percaté que regresaba ahí, siempre ahí,  al oficio, a lo que implica construir la imagen, pero sin perder de vista el otro hacer, el de su exégesis. El ejercicio de retratar la vida de otro como una huella que incluye varios filtros de circunstancias precisas, de puntos de vista y de interpretaciones.

Otras valiosas experiencias que enfrente como historiadora frente a la imagen fue durante mi trabajo organizando el Fondo Documental Laurette Sèjournè que actualmente resguarda el Instituto de Investigaciones Estéticas de esta casa de estudios. No puedo expresar con palabras lo emocionada y comprometida que me sentí al tener que elaborar la organización y descripción de un fondo que contenía la vida y obra de una mujer cuyo tránsito por la vida estuvo plagado de experiencias rebeldes. Laurette Séjourné, huyó de la segunda guerra mundial emigrando a México, acompañada de su entonces pareja Victor Serge y la hija de él; ella no pudo traer a su hijo consigo. Una vez en México se desempeñó en el cine, oficio que ya había aprendido y ejercido en Francia, por un tiempo. Posteriormente, decidió estudiar en la Escuela de Antropología e Historia la carrera de etnología y después se especializó en cuestiones arqueológicas. Sus frutos se vieron reflejados durante el descubrimiento de algunos murales durante las excavaciones de algunos sitios en Teotihuacán. De estos hallazgos resultaron varias publicaciones. Trabajó al lado de arqueólogos de renombre como Alberto Ruiz y Alfonso Caso. Sin embargo, sus vínculos más importantes se construyeron en otro ámbito de sus variados intereses.  Al casarse, tras la muerte de Serge, con el fundador de Siglo XXI Arnaldo Orfila, fungió como editora de esa casa editorial. Alimentó sus ideales políticos cercanos a los de los gestados durante la revolución cubana. Tenía un interés agudo y profundo por la vida de las mujeres durante esta revolución, como lo expone en su libro La mujer cubana en el quehacer de la historia.

Durante este trabajo, el mío, me sentía una vil espía, leía su correspondencia personal, al punto de sentirme actuar con la bajeza de un paparazzi hostigador que hace bien su tarea. Pero debo confesar que disfruté tanto leer las cartas que sus amigas y allegadas le escribían, los favores solicitados para difundir ideas revolucionarias, las fotos que una tal Margaret Randall enviaba desde Cuba sobre las grandes movilizaciones a las que la revolución obligaba, diarios personales sobre sus experiencias en los campamentos de mujeres revolucionarias. Me apasioné tanto por el tema que hoy pretendo que sea mi futuro inmediato en la historia.  Aquí, en este trabajo, la imagen jugó un papel relevante , el fondo contenía una suma importante de objetos visuales, desde  dibujos arqueológicos que mostraban la genealogía de su profesionalización en el campo de la arqueología, hasta las series fotografías que revelan su interacción con diferentes personajes importantes de la época, en especial como mujeres como Leonora Carrington, Remedios Varo, Graciela Salicrup, entre otras. Fue importante empaparme del contexto para darle un sentido de organización al fondo, uno que respetase su historicidad y su origen de procedencia.

Ahora, durante el quehacer del Grupo de Investigación Escritos de Mujeres continuamos usando la imagen como fuente importante para contar la Historia y como Historia misma, con su relato propio y sus significados. Como más adelante será expuesto, el equipo se ha dado a la tarea de tener un acervo digital, que entre otras cosas, otorga un espacio a acervos de imágenes que permitan conservar la memoria como las series fotográficas de la toma feminista de movimiento de MOFFYL  (Mujeres Organizadas de la Facultad de Filosofía y Letras)[3] del 2019,  por medio de la adquisición de colecciones de fotógrafas como Irazu Aquetzalli Jarero Bañuelos.

Son estos mis caminos, uno el del oficio, palabra que al ser buscada en los diccionarios es descrita desde un nombre en masculino: Como la actividad laboral habitual, especialmente la que requiere habilidad manual o esfuerzo físico.  El oficio de la fotógrafa donde se pone en juego el cuerpo a la hora de construir la imagen se pone en juego la mente a la hora de exponer el alma para comunicar las cosas más profundas y auténticas que busquen llegar a las fibras más intrínsecas del espectador. Y el camino de la Historia, donde hay espacio para develar y revelar por medio de herramientas metodológicas la desigualdad y subordinación de las mujeres, pero sobre todo reconocer su libertad, su agencia y con ello tener los referentes necesarios para nuestra propia acción política. 

Archivo General de la Nación, Carlos Lazo Barreiro, Sección Segunda/ Fotografías/ Caja 02/188181/1/ Reg. 12
(Todas las imágenes usadas en este texto hacen parte de esta colección)

CR: Estaban todas las fotos de la construcción de la SCOP y Raque se fijó en cinco fotos que a nadie le habían interesado porque no las consideraron importantes, son las fotos que retratan quien ponía las piedritas… A mí me pareció un descubrimiento increíble, porque yo siempre miraba el edificio de la Biblioteca Central y decía ¿quién habrá puesto todo ese montón de piedritas? Y nunca me había imaginado que… Se sabe el diseño de quien fue… pero ¿quién o quiénes estaban detrás de aquel trabajo delicado e inmenso?

RC: Fueron más de seis mil metros cuadrados de obra. Ya se están desmontando, penosamente (Se refiere a los murales de la SCOP). No tengo pruebas, pero seguramente ellas fueron las que colocaron las piedritas de la Biblioteca Central de la UNAM porque fue O´Gorman el que hizo esa obra y fue casi en la misma temporalidad de los murales de la SCOP.

CL: Hay un documental de O´Gorman que muestra cómo fue a buscar piedritas por todo el país, pero nunca habla de estas mujeres.

RC: De hecho O´Gorman y Monroy en sus reportes nunca dicen que son mujeres, hablan de “trabajadores” … “trabajadores mal hechos” así decían…

CR: Entonces… ¿Cómo es posible que nadie haya visto esto? O que haya pensado que no era importante…

RC: Las que reconstruyeron en 1985 también eran mujeres…

CR: Nuestra experiencia ha sido una aventura súper bonita… Yo empecé buscando a las mujeres del pasado, y ese giro me ha regalado una vida nueva, realmente encontrarme con un montón de mujeres, más jóvenes que yo, que desde el principio encuentran, y dialogan rápidamente, me han enseñado mucho en el día a día a cómo leer a las mujeres en los textos y sobre todo la utilidad que tiene esa información para nuestra vida de hoy. En clase digo mucho que la crisis de la modernidad se prolonga y se prolonga al leer a estas mujeres con esta frescura antes de la modernidad es como un rio de agua fresca para mí.

Con esto queremos abrir la conversación a otras experiencias de las mujeres que nos acompañan hoy en estas Conversaciones sobre metodología de la historia feminista …

Monserrat Calihua: Me gustaría saber ¿cómo ha sido el proceso de organizar las fuentes que encontraban?, ¿cómo han organizado los documentos que han hallado?

CL: En realidad las hemos ido organizando poco a poco, pero lo más importante para mí es reproducirlas, tenerlas con nosotras también. Tenemos una base de datos en la que hemos tratado de incluir todo lo que hemos hallado… Empezamos con una ficha pequeña, modesta y ahora es toda una base grande de información.

Cristiane Benhumea: (Es la responsable de la base de datos en el Seminario de Investigación Escritos de Mujeres) Tenemos en este momento cuatro bases de datos, la primera con que iniciamos fue la de los siglos XVI al XVIII que cuenta con más de cien escritos de mujeres de diferentes características. La segunda base de datos que se ha estado trabajando en los últimos años recoge los siglos XIX al XX, que también ya muestra un cambio, tenemos más de noventa escritos de mujeres de estos siglos. La tercera base de datos es la de Archivos de Mujeres, que fue una recolección que hicimos de varios documentos “sueltos” y se llamó, en aquel momento, “De una en una” también cuenta con documentos variados de diferentes siglos. La cuarta base de datos es donde se agruparon los diferentes documentos, fotos, etc., que se produjeron en el marco del movimiento feminista en la Facultad de Filosofía y Letras durante el paro del año 2019. Cuenta además con documentos que van desde memes hasta comunicados de la misma facultad. Estas son las cuatro bases que conforman el resguardo de Escritos de Mujeres que hemos recopilado durante estos años de trabajo.

CR: Todavía no hemos juntado las bases de datos porque lo que hemos visto es que, teóricamente, los periodos no nos sirven para la historia de las mujeres, que no hay esos cortes tajantes y que la historia de las mujeres va por otros lados y que tal vez aún no sabemos cuáles, pero, por ahora, los hemos dejado en esos grupos de siglos, aunque creo que nuestra  idea es hacer una sola base de datos. Hemos separado documentos de escritos, porque es diferente un escrito de una mujer a un documento que, por ejemplo, remite a una mujer o es sobre una mujer, pero que tiene otro sentido, por ejemplo, un diploma que le dio a una niña de primaria Porfirio Díaz que donaron al archivo y que ahora tenemos en nuestro archivo virtual y hace parte del acervo de la colección “De una en una”, esto no es propiamente un escrito de una mujer, entonces queremos dejar esos  dos grandes grupos documentales separados.

Al principio pensamos que iba a ver poco, pero ahora tenemos más de doscientas que deberían ser editados, y eso que estamos “restringidas” a lo que circuló en la Ciudad de México, porque es demasiado grande. Lo que nos hemos dado cuenta es que hay un trabajo inmenso por hacer. Al principio decíamos, ¡ay pero si los ponemos a disposición alguien los va a editar! pero ahora no, ahora sabemos que hay tanto trabajo que generaciones y generaciones podrían trabajar editando a estas mujeres y no se acabaran, hay mucho que hacer. Todo este acerbo va a estar al público esta tarde (mayo 6 del 2024) cuando abramos el sitio web al público, ahí estará todo. La idea es que mientras sigamos haciendo historia de mujeres con fuentes de hombres la historia va a resultar injusta, no va a salir de la miseria de las mujeres, pero cuando la hacemos nosotras con fuentes de mujeres, sale la historia de la libertad y la dicha.

Sofia Torres: Me encontré las cartas de Noriega…un español, el más prominente durante el porfiriato, llegó como muchos hacer fortuna no con métodos tan legítimos… Mi tesis doctoral fue sobre los pueblos a la orilla del rio Chalco… y la situación de expoliación a la que fueron sometidos, este era un tema que no se había trabajado. Me lancé a investigar a Noriega, sus facetas, una de ellas como empresario durante la época del porfiriato…

La parte que no se ha estudiado sobre este personaje es su vida privada y la relación con su familia, su cercanía. Se ha olvidado que también era padre y esposo. Es importante ver a los hombres como miembros de una familia, como seres humanos, como padre, como hijo, como hermano.

CR: Si eso fue una línea que fuimos desarrollando, una vez se la comenté a un investigador y me dijo  pero esos son chismes…

En esta búsqueda revisé miles de documentos, todo esto para tesis, ahí me encontré cartas de las hijas, algunas menores. Noriega solo les escribía en manuscrito a ellas para todos los demás eran mecánicas. La pregunta especifica es ¿dono las cartas y ustedes se encargarán? Esas cartas existen…

CR: Lo que nos ha pasado ahora es que todo el mundo sabe y conoce… Antes era más complicado. Recuerdo que hemos tenido un montón de problemas, no ha sido fácil… Hago memoria del primer dictamen hecho hace unos doce o trece años, a la primera persona que le presentamos los textos nos dijo: “esos textos no son importantes, lo mejor sería que no los publicaran”, en ese momento yo estaba en una estancia doctoral con Margaret Chowning, recuerdo haberle preguntado ¿cómo ves esta idea? y me dijo: “yo diría que es envidia” … Ella tiene un libro que se llama Monjas Rebeldes, en el siglo XVIII y me dijo “me gustaría publicar las cartas de las monjas”, pero no he podido, yo hice una página web pero me la bajaron y las tengo digitalizadas…

Todo esto para decir que, lo que queremos ahora con esas bases de datos es que funcionen como lugar de registro, si Sofía nos envía esas cartas, las registraremos, si tiene las imágenes también las subiremos a la base de datos. Entonces quedarán las imágenes en exposición, logrando así, que sea un sitio de investigación sin tener que volver hacer todo el trabajo que has hecho tú -Sofia-  para llegar a esas cartas. La idea es que esté todo junto en la web y ahí facilitar las investigaciones.

ST: En ese sentido va mi comentario porque esas cartas están en el acervo de la Universidad de Austin. Es un proceso muy largo, aunque está bien catalogado el archivo. No tengo el número de cartas, pero por mi trabajo durante quince años sé que están las cartas de las hijas. Para recuperarlas tendría que revisar toda mi base de datos para poder darme una idea de cuantas cartas hay.

CR: Es importante que facilitemos el trabajo a las siguientes generaciones, sería maravilloso.

Oriana Delgado: A mí me interesa mucho lo que Raquel Cortéz trabajó, y quisiera preguntarle ¿cómo es trabajar con las imágenes? porque estamos muy acostumbradas a trabajar con escritos ¿Qué es lo que hay que detenerse a mirar?

RC: Creo que hay que buscar el simbolismo fotográfico, en el caso de las fotografías que vimos… debemos revisar los aspectos simbólicos, técnicos, que son las herramientas, hasta los aspectos sociales. Una fotografía da mucha información visual a partir de la estética, de la lectura de los rasgos, pero también tiene que entenderse dentro de su contexto.

Esta foto es muy interesante porque parece que ellas no están conscientes del retrato o que están siendo retratadas, parece que los únicos conscientes son el fotógrafo y el artista, él mira directamente a la cámara…

Mirar esos detalles es importante pero sin el contexto no los puedes entender…creo que es importante, como dijo Emma Cecilia García en Mujeres detrás de la lente, donde hace una historia de las mujeres en la fotografía:  no se trata simplemente de agregar el trabajo de las mujeres en la gran historia del trabajo de los hombres, sino que a partir de la historia de las mujeres podemos contar la historia, podemos hacer otra historia diferente. Así que es importante hacer uso de las herramientas que hemos aprendido, enfocadas hacía el reconocimiento de la libertad de las mujeres y su trabajo.

América G. López: Felicitarlas por el gran trabajo que están haciendo. Yo también estudio fuentes de mujeres, pero desde la música, estudio el posgrado en musicología en la UNAM y desde la licenciatura me interesé en pensar ¿qué pasa con las compositoras mujeres? sobre todo del periodo nacionalista, en plena entrada del siglo XX. En general, como en todas las disciplinas se sabe poco de las mujeres. En la licenciatura estudié una compositora de la ciudad de México, Sofia Cancino y ahora estoy estudiando a María del Refugio Ponce. Fue compositora, vivió toda su vida en Aguascalientes, de hecho todo su archivo está en el Instituto Cultural de Aguascalientes, está digital, aunque solo la parte musical.

Están las fuentes musicales, pero no sé qué hacer con esas fuentes. La mayoría de sus obras son para piano, ella daba clases… He notado a través de las fuentes que su interés por la composición es más con fines didácticos, es decir, componía para tener cómo enseñarles a sus alumnas. Esto desde la historiografía musical es algo menor, lo que se aprecian son las grandes obras, composiciones para orquestas sinfónicas donde hay una producción muy basta de obras.

Me he enfrentado a muchas cosas que han mencionado, ¿cómo significar todo este repertorio? No quiero decir “darle valor” porque yo sé que lo tiene y que son importantes… que forman parte de la historia y que son de alto valor cultural, no solo para Aguascalientes sino para México. Cancino fue una compositora mexicana que estuvo activa en este periodo, pero cómo justificar académicamente este tipo de proyectos, porque al final de cuentas es lo que te piden desde la el criterio universitario.

Su repertorio musical existe, pero todo lo que hay alrededor de las compositoras es muy poco, la hemerografía es muy poquita. Sé que hay correspondencia en Zacatecas, correspondencia cruzada entre Manuel Ponce y su esposa, aunque no he tenido la oportunidad de revisarla.

Entonces ¿cómo construir la historia con la escasez de información que hay de ella?

CR: Lo poquito que hay se va volviendo cada vez más grande… De Isabel Manuela no sabemos ni siquiera a qué convento pertenece, cuando nació ni cuando murió y menos cuando escribió, solo están esos papeles sueltos. Pero esos papeles no sabes cómo se han ido abriendo. Yo creo que la clave es cómo autorizarnos a nosotras mismas para autorizarlas a ellas y ellas nos autorizan a nosotras… Es un acto de confianza…

Yo sé que es valioso lo que tenemos, entonces te apoyamos para hacer un concierto…

[¡Alegría generalizada!]

ST: Me parece magistral lo que estás haciendo, hay que dejar salir todo el universo que encierran esas fuentes. El contexto amplio arroja las primeras pistas…

Catalogar como chismes algunos temas viene de mala manera desde la academia y eso subestima el trabajo. Pero quien está aprendiendo de historia valora mucho esta información. He llegado a comprender que los usuarios les interesa mucho el relato cotidiano. No hay que complacer a la academia, sino al público interesado en la historia.

Es importante que hagas circular tu tema, porque conversar y recibir sugerencias de las compañeras del seminario aporta mucho…

CN: América, me hace pensar en que … es como algo heredado o algo que se nos pegó… por ejemplo… voy al archivo, encuentro un poemario y corroboro las pocas fuentes de mujeres que hay, es una especie de conclusión inmediata que sacamos, pero realmente el movimiento es ¡tengo una fuente! No es ¡qué poca información hay sobre la poeta! En ese sentido como refuerzo a la idea que compartió Clara: ¡Lo que tenemos es suficiente para trabajar! entonces… a veces repetimos, lo que la universidad ha dicho por años “no hay fuentes de mujeres” y repetimos y repetimos y vamos creyendo eso y no corroboramos lo contrario.

Yo creo, América, que el desplazamiento tiene que ver con tu mirada como historiadora hacia vos misma como historiadora, como investigadora, vos tenés todas las herramientas para darle un valor a esa compositora, ¡que ya lo tiene! sin tu intervención. Creo que ese movimiento lo hacemos hacía la fuente, pero también hacía nuestra autopercepción de nuestra labor como historiadoras.

Seguimos diciendo ¡es tan poco! y la verdad es que con eso que tienes hay un material para trabajar, ¿por qué parece que siempre para hacer historia de las mujeres necesitamos más, más fuentes más y más?, resulta que volvemos nuestras fuentes insuficientes. Tengo un grupo de cinco cartas, pero se nos hace que no son suficientes ¿qué significan un grupo de cinco cartas? Significa todo, porque vos las significas como historiadora. Lo bonito es, en parte, valorar el hallazgo que has hecho, y valorar que tu mirada le haya dado importancia y valor a esa compositora, creo que eso te saca de muchas distracciones que no vale la pena atender.

Cynthia: Agradecerles a quienes conforman el grupo de Investigación Escritos de Mujeres, porque nos han cambiado la vida a varias, puedo decirles que yo era una mujer completamente diferente cuando entré a la carrera a lo que soy hoy, ahora y es gracias a lo que he aprendido en particular de la profesora Claudia y Clara. Es muy bonito que puedan dejar un camino recorrido, porque no sé qué sería de mí en Historia… Ya hubiera dejado la carrera…

RC:  América me hace pensar en lo que dice Dina Comisarenco en su libro Eclipse de siete lunas: Mujeres muralistas en México … Pienso en María Izquierdo cuando respondía a las inquietudes de Comisarenco “es que si hay pocos murales hechos por mujeres, es porque hay un monopolio de los hombres, que acaparan todos los trabajos del sector público, si somos pocas y tenemos pocos murales en comparación de ellos pero aun así lo hacemos con rigor y con maestría” . Justo es eso… las autorizarnos y ellas mismas te autorizan para poder contar una historia.

Diana: Estoy muy contenta de escucharlas, ha sido muy conmovedor académicamente hablando. Yo soy de formación hispanista y estoy trabajando siglo XX, el panorama es muy similar en cuanto a los escritos de mujeres… Les quería compartir una experiencia para y a partir de eso hacerles algunas preguntas…

Hace algunos años tuve la oportunidad de encontrarme un escrito de Alaide Foppa en la biblioteca personal de Antonio Castro Leal, partí de esto y transcribí, ahora justamente se va a publicar… A partir de eso entré en contacto con la familia de Alai que vive en Guatemala donde está su archivo. He podido ir a trabajar el archivo y ha sido una experiencia muy interesante. La interacción con sus manuscritos, sus cuadernos, sus hojas…

Quería preguntarles si ustedes tienen o conocen textos de mujeres que hablen de ¿cómo estos hallazgos han cambiado la interacción… o cuáles han sido los cambios después de trabajar con un archivo como este? Y la otra pregunta ¿toda esta metodología la han podido condensar en algún libro?

CR: Decidimos hacer estas “Conversaciones…” para ir definiendo qué decir y cómo decirlo porque creo que hace mucha falta…

CN: En los textos que hemos publicado, sobre todo en las introducciones hemos contado la experiencia de cómo fue trabajar con un texto o una fuente determinada, entonces, creo que ahí hacemos bosquejos metodológicos y teóricos de cómo acercarnos a los textos de mujeres. Lo que hemos tratado de hacer es mantener una bitácora que va apareciendo en los textos que hemos publicado. Siento que ahí hay una secuencia que se mantiene, un pequeño archivo de la experiencia como historiadoras.

CL: La idea era primero publicarlas, hacerlas presentes como autoras, lo difícil era encontrarlas… La idea de publicarlas es que ellas sean las protagonistas de la historia, de su historia, este proceso ha sido muy especial. Tenemos un texto logrado a partir del aporte de las humanidades digitales donde hemos podido ver cómo se piensa el cuerpo en Mariana de la Encarnación e Inés de la Cruz respecto a dos pensadores que son fisiólogos en la misma época.

Respecto al tema del “chisme” he tenido la fortuna cada vez mas de acercarme a la obra de Elena Garro y le agradezco mucho a Patricia Rosas Lopategui, historiadora también, que está en la Universidad de Nuevo México y que ha empezado a recuperar de manera sistemática a Elena. Pienso mucho que si no se entiende la relación entre Paz y Garro no entenderíamos mucho de la producción de ninguno de los dos, entonces no se puede evitar el “chisme” … Hay una tensión en las dos obras, aunque Paz trate de esconderla, está ahí.

No puedes entender a  [Sor María] Coleta[4] (monja) si no le das importancia al hecho de que es una mujer que aprende a escribir escribiendo y no lo entiendes hasta que la lees… Evidentemente la experiencia personal interviene en su estar en el mundo, aunque ellos lo nieguen y aunque les parezca que es la “vida privada”.

Presentación Espacio virtual.

Jonathan Girón: Este espacio virtual lo que pretende ser un espacio que busca impulsar y ayudar a la investigación sobre las mujeres. De alguna forma el sitio es un espacio para mostrar lo realizado, pero también para imaginar lo que viene. Verán que hay muchas sesiones que van a crecer, que se están desarrollando, pero que vemos que es un trabajo que requiere bastante tiempo por todo lo que pretende ofrecer.

En primer lugar, les mostraremos rápidamente las sesiones de la página y después las comentaremos y dialogaremos con Isabel Galina, para así darle apertura al diálogo.

La primera parte del trabajo es la Colección, los libros que hemos editado y que están para descarga y venta en IISUE libros. Se sumará una sesión de facsimilares en la que estamos trabajando y que se inaugura con el trabajo que realizamos con Las Hijas del Anáhuac.

También tenemos la sesión del TEI que es un proyecto que inicio hace varios años y que son los textos de la colección marcados.

La página también quiere ofrecer un espacio de genealogía de las autoras, digamos que es una especie de “Wikipedia” de las autoras que hemos editado.

Contamos en la página web con el Archivo de las Mujeres, que es un repositorio que cuenta con la historia de las MOFFYL y el repositorio de GIRE (Grupo de Información en Reproducción Elegida).[5]

Tenemos también en el espacio virtual dos bases de datos, del XVI al XVIII y la otra de XIX y XX en donde todo lo hallado en la búsqueda que han hecho las compañeras del Grupo de Investigación en diversos repositorios estarán disponibles en la web.

Contamos además con un blog y un espacio que estamos pensando que será de reflexión, investigación y escritura que podría alojar algunas de las inquietudes que se han puesto en colectivo aquí, por ejemplo, la sistematización de los aspectos metodológicos en la investigación histórica feminista.

Esperamos que puedan explorarla, este es solo un abrebocas para mostrarles el panorama general de cómo está construida la página.

Isabel te agradecemos de nueva cuenta estar con nosotras, es un placer tenerte aquí. Ella es una gran especialista en publicaciones digitales.

Isabel Galina: En realidad muchas gracias por la invitación, me da mucho gusto estar aquí, la verdad es que he seguido muy de cerca el proyecto y especialmente de Jonathan al dialogar de los contenidos digitales. En este sentido, creo que cuando presentamos un recurso digital es un poco “anticlimático” la verdad es que todas sabemos que hay mucho trabajo detrás de esto porque no solo es el trabajo de investigación que se ha hecho en el seminario sino también ir articulando todas las distintas partes para que tengan sentido dentro de un recurso digital y dejar el espacio para que esto sea vivió, pues lo que no quieres es que tu repositorio sea un lugar donde los sujetos digitales se vayan a morir. La importancia de que esto sea una cosa viva, orgánica pero que dentro de la rigidez que a veces nos dan las plataformas tenga esa capacidad de seguir creciendo dependiendo de las necesidades, en este caso, del seminario tanto de investigación como de difusión. Armar una cosa así toma mucho tiempo, muchos diálogos, además del aprendizaje de cuando uno no conoce qué se puede hacer con las plataformas digitales con ciertos acrónimos que pasa mucho en el software. En ese sentido creo que es un excelente principio para investigar.

JG: Parte de lo que queremos en este espacio es reflejar la diversidad y las distintas etapas que ha pasado el grupo… Dejar un rastro de las discusiones y reflexiones como también del marcaje digital de los textos. Al inicio se generaban una seria de discusiones de cómo marcar diferentes aspectos. El proyecto inicial que compartimos con la biblioteca digital de pensamiento novohispano era realizar el marcaje digital sobre la palabra “cuerpo” ¿qué implicaba marcar el cuerpo? ¿cuándo se referían al cuerpo las autoras?

CR: El contacto con la biblioteca digital de pensamiento novohispano que coordina Ernesto Priani fue muy importante pues ellos estaban marcando astrólogos, astrónomos y buscaban un proyecto, ahí nos invitan y en ese dialogo nació la idea de hacer una comparación sobre el cuerpo. Entonces decidimos marcar cómo se refieren al cuerpo las mujeres a principios del siglo XVII. Yo tenia una hipótesis y era que las mujeres se referían mas al cuerpo y que lo hacen más metafóricamente… Es un trabajo que yo desconocía completamente, para mí ha sido muy enriquecedor y sobre todo novedoso.

Entendimos rápidamente la ventaja que tenía poder marcar palabras del texto para conocer de una manera rápida lo que las autoras consideraban sobre el cuerpo, o al menos conocer cómo lo nombraban.

Recuerdo que cuando llegué a México en 1981, escuché una conferencia sobre Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez, el investigador había tenido que contar cual era la palabra con más presencia en el libro y llegó a la conclusión de que la palabra era casa. Ahora sería mucho más rápido llegar a esa conclusión si se marcara el texto.

Así que tomamos la decisión de marcar cuántas veces decía mano, cabeza, cuerpo… empezaron a salir los fluidos, la sangre y nos preguntábamos si eso era parte del cuerpo, así mismo palabras como lágrimas, alma… Todo lo que parecía fácil se fue complejizando mucho. Nos dimos cuenta que había cosas que no podíamos imaginar.

Fue lindo ver como teníamos que interactuar creativamente, hicimos todo ese marcaje que implicó que un grupo del seminario se especializará en el marcaje y luego se hizo un trabajo colectivo muy coordinado entre Jonathan Girón, Daniela Pastor y Amanda Valencia, entre otras personas. Con este marcaje y con la complicidad de la Biblioteca Digital hicimos el ejercicio de comparar lo que decían nuestras autoras con dos astrónomos que hacían los calendarios astrológicos del siglo XVII y la sorpresa fue que las mujeres cuando se referían a principios del siglo XVII a su cuerpo lo hacían de una manera directa y no metafórica, mientras que los hombres proyectaban su cuerpo al universo.

Hicimos un artículo que está por publicarse en el que participó Claudia Llanos y Jonathan Girón sobre esa diferencia que nos parecía importante y que nos esclareció la escritura de alguna manera, porque las mujeres no tenían una educación formal y por lo tanto no tenía una educación lógica. En tanto eso era más fácil leerlas a ellas que a ellos, porque estos últimos escribieron con una retórica que no está vigente y que había que aprenderla, con un matiz cultural que no está vigente, en cambio las mujeres cuentan su experiencia, es más una narración sencilla. Este es solo un primer ejemplo de cómo esa herramienta, del marcado digital nos permitió desmenuzar…

IG: Inicialmente el marcado de textos uno puede pensar que es algo muy ajeno pero cuando lo empiezas hacer te das cuenta que en realidad te da mucho, de da muchas preguntas. Otra cosa que me parece muy interesante es empezar a utilizar la tecnología dentro de proyectos en humanidades para empezar a dar respuestas a preguntas surgidas desde ahí.

JG: Yo creo que ya sea en marcaje o en los repositorios de diferentes colecciones empezar hacer etiquetas y marcaje tiene unos metadatos que en cada colección van transformándose. Sin embargo, cuando empezamos a organizarlas nos arrojaron preguntas, por ejemplo ¿qué palabras claves vamos a poner que sean comunes a todas? Todo hay que repensarlo permanentemente, la mediación con lo digital

Algo que me ha gustado mucho y que he podido ver en la colección “De una en una”, esta colección que reúne documentos sueltos y que es un ejercicio que se ha visto reflejado aquí, al igual que en la materia recogida en la colección de MOFFYL, pues todo era muy efímero, los comunicados, los memes, era difícil recuperarlos y clasificarlos, sin embargo, todo esto es generar fuentes. Creo que esto es parte del trabajo valioso que se ha hecho dentro del grupo de investigación.

CR: El repositorio surge a partir del interés de mujeres por donar papeles sueltos… Entonces nos preguntábamos dónde vamos a ir poniendo todo este material que es importante porque es historia de las mujeres… A partir de esto pensamos en la necesidad de la plataforma digital, entonces empezamos a buscar cómo y dónde. Para mí era importante contar con la foto digital y que se desplegará de manera grande en la web y tiene, además, que tener una clasificación completa que diera cuenta de su origen y así mismo facilitar su consulta. Parece que en la página se juntan cosas aparentemente muy distintas y no pasa nada porque la historia necesita todo.

Una forma de ir organizando lo que iba apareciendo era el Espacio Virtual, una forma de organización que se permitiera ir creciendo. Fuimos viendo la dimensión de lo que teníamos por ello decidimos hacer una plataforma flexible que alojara todas las cosas.

IG: Está la idea de que todo va sumando, me parece fantástica además como puede ser una salida a una problemática que a mí en lo personal me preocupa mucho. Ahora estamos lidiando con la idea de que no hay disponibilidad de los materiales en las plataformas digitales. Los materiales digitales se convertirán en las fuentes para la investigación en el futuro. La inteligencia artificial nos entrena sobre los contenidos digitales que están disponibles, y si otra vez hay una preponderancia de voces masculinas la inteligencia artificial tendrá esa forma de contestar a las preguntas que le hagamos. Por ello este tipo de aportaciones [como el repositorio digital escritos de mujeres] son muy importantes porque son el nuevo patrimonio documental con los contenidos que se van alimentar muchas investigaciones.

CR: Cuando quisimos meter las biografías de las autoras en Wikipedia, nos topábamos con el impedimento de la plataforma que al ver que no había otras referencias de estas autoras quería eliminarlas. Y esto ocurría porque el mundo de la Wikipedia se basa en las referencias publicadas y ellas no estaban publicadas. Hemos tenido que luchar mucho para que no las quitaran. Inés de la Cruz se quedó porque ella tiene una relación con Sor Juana que la eclipsa. La relación tiene que ver con que Inés fundó el convento de Santa Teresa la Antigua donde entró primero Sor Juana, al entrar ella, como era usual se pone el nombre de la fundadora, es decir Inés de la Cruz, por ello cuando entras a buscar a Inés de la cruz la fundadora la Wikipedia te arroja Sor Juana.

JG: Decidimos crear la sección de Autoras con la intención de ir creándoles una página de genealogía donde las autoras y sus relatos puedan estar relacionados con su vida y no con un tema predeterminado como lo estipula la Wikipedia. La idea es también las biografías dialoguen con los textos y los archivos, por ello la idea es crear sus biografías.

CR: Con respecto a las imágenes que usamos en el repositorio digital quisimos dar lugar de importancia fundamental a la letra de nuestras autoras, por ello verán que en cada autora o cada texto es su letra la que abre. Su letra es lo más cercano a ella que tenemos.

Es difícil meter una biografía inédita en Wikipedia porque todo el tiempo hay que justificar. Por ello en el libro de Itinerarios de escritura de mujeres logramos introducir todos los datos de Inés y concretar la información, ahora lo que debemos es pasar toda esa información a Wikipedia.

Me gustaría que mostráramos las colecciones, aunque la base de nuestro trabajo ha sido la edición de las obras, todo se puede descargar a través de varios formatos…

Me gustaría saber si alguien tiene alguna pregunta…

Laura: Bibliografía del pensamiento del feminismo de la diferencia sexual ¿también se puede encontrar en la página?

CL: Será posible hallarla en el blog, la idea es que el espacio de Investigación que se aloja en la página sirva como lugar para compartir todas estas reflexiones, cómo hemos aprendido en estos 17 años. Esto es hacía donde vamos, al principio estábamos concentradas en el deseo de publicarlas, de que se conocieran, a entenderlas…

CL: La base de datos queremos que se convierta en un espacio central de la página. Queremos ofrecer toda la información con las imágenes. Eso era para mi impensable, pero creo que hemos logrado una sistematización inmensa que puede aportar. Leti y Alelí nos han ayudado mucho con la página, su trabajo ha sido muy valioso para concretar la página y hacer que se vea como en este momento se ve.

La búsqueda de varios archivos está claramente en la base de datos, con sus respectivas imágenes, que además toma mucho tiempo.

JG: La idea es seguir trabajando y subir todos los registros pero ya este avance muestra todo el trabajo que hemos hecho.

CR: ¿Cuántos registros tienen imágenes Christiane?

CB: Ahora mismo tenemos treinta registros con imágenes de la base de datos del XVI al XVII, en los siglos XIX y XX tenemos más imágenes.

CR: La edición es más lenta y esta coordinada por Claudia Llanos que estudio filología en la Universidad de Salamanca. Digo esto porque siempre me interesó que estas autoras se leyeran en ediciones cuidadas y respetuosas como si leyéramos al Quijote. Esto es un pequeño relato del esfuerzo que hemos hecho y que es muy lento. Decidimos poner todas las imágenes, después todas las ediciones para después subir todas las ediciones marcadas. No queríamos que todas las autoras estuvieran publicadas para subir todas las imágenes, sino ir divulgando su escritura.

IG: La importancia del cuidado del que habla Clara se nota también en su repositorio, donde hay una atención en los metadatos y como cada uno de los objetos habla. No se pueden hacer digitalizaciones masivas y muchos proyectos lo que hacen es crear una especie de cajones que se van llenando sin ningún tipo de cuidado. Por ello ver el cuidado que han tenido en el repositorio que se nota en las palabras y las categorías que se eligen, porque ellas tienen consecuencias en cómo acaban siendo representadas. Este trabajo es muy importante y se nota desde las ediciones el cuidado.

JG: Hay caminos muy claros para hacer libros, pero no acaba de concretarse una estructura para proyectos digitales.

IG: es un proceso de aprendizaje y la universidad ha tardado mucho tiempo en pensar en lo digital como una necesidad de la investigación. Esto suele hacerse presente a través de proyectos puntuales, pero aún no se les da un cuidado integral a los contenidos digitales. Por ello temas de preservación digital ya se salen completamente y ni siquiera están pensando en eso. Muchas personas trabajando con proyectos digitales se interrogan sobre el hecho de dónde se podrán alojar y sobre todo piensan en quién se va a encargar de esto en unos años porque además una de las ventajas y desventajas es que hay que estar cambiando, porque hay cosas nuevas y nuevas posibilidades. El libro tiene otro comportamiento, pues entra en la cadena editorial, mientras que este material digital hay que seguir moviéndolo, es vivo. Es importante que las instituciones empiecen a cuidar el material digital de la misma forma.

Daniel: Quisiera saber ¿cuál fue su experiencia y el diálogo que tuvieron que hacer no solo con otras instituciones sino con otras disciplinas? y ¿qué implicó eso para el desarrollo y el mantenimiento del proyecto?, porque a lo mejor desde afuera se ve fácil y no lo es…

CR: Mi relación con la tecnología es extraña, porque tal vez iba a otro ritmo, mi deseo era que pudiera hundir un botón y fácilmente se desplegara la imagen y el texto… Desde el 2001 yo deseaba que el proyecto tuviera la foto y los metadatos… Nos acercamos a plataformas y programas que eran muy complicados y desde entonces nos hemos ido acercando a otras formas. Reconozco mis límites y creo que la gente joven que ha llegado al grupo y que tiene más cercanía en cómo manejar esto ha sido de gran apoyo.

Jonathan entró al proyecto porque era el diseñador de la colección y empezó a acercarse y justo a ofrecernos esa mirada digital que nos ha enriquecido mucho, de la mano de Jonathan hemos empezado a usar esa tecnología.

JG: El proyecto del seminario es colaborativo, por ello todas las personas hemos sumado, no implica que tengas que ser experto porque por ello están las especialistas, Leti que nos apoya en el diseño web, por ejemplo, pero creo que es necesario tener un lenguaje común, una referencia para que pueda existir un diálogo.

CL: Creo que desde el principio estuvimos cerca de la tecnología. Esto es una suma de muchos esfuerzos, llegamos a esto por el mucho esfuerzo de años que hemos invertido. Por fin gracias a la colaboración podemos tener una página en forma. Y la batalla por el nombre que es otro asunto, pues no puedes poner una URL que no te identifique, que no hable del trabajo que se realiza. Yo me siento muy contenta, y hemos sumado todas para que la página se vea como la están viendo en este momento.

En el tema de la búsqueda de escritos de mujeres suele haber mucho lío y esto de que la página se vea así de organizada es un gran logro producto del trabajo colectivo y del esfuerzo colectivo.

CR: La preocupación es el futuro…

IG: Para quitar un poco de angustia, pienso que con las revistas digitales era difícil, en especial hacerlas, pero con el tiempo va saliendo la tecnología que necesitas y que te permite contar con nuevas herramientas. De alguna forma OMEKA[6] viene a solucionar a uno de los problemas que hemos tenido y es, tengo distintos objetos digitales que quiero que tengan metadatos… ¿qué hago?

La parte más difícil que es la calidad de los contenidos esa la tienen ustedes y esa es una parte importante.

Lulo: ¿Cuál es la continuidad? Yo tengo un archivo, se los envío y ustedes hacen todo ese proceso de digitalizar o hay unos filtros, esto no esto si… ¿Cómo se imaginan esto? o ¿cómo ha sido ese proceso?

CR: Para empezar el Archivo de Mujeres hicimos una convocatoria abierta… donde decíamos que estábamos recibiendo archivos físicos o digitales que tuvieran que ver con la historia de las mujeres. No la difundimos mucho porque no teníamos la capacidad para recibir muchos documentos, así que llegaron cinco documentos que son los que componen la colección “De una en una” … esta primera colección fue realmente variada.

Ahora lo que diríamos es que no hemos recibido nuevos archivos, pero este primer archivo permitió que pudiéramos dimensionar que en la toma de la FAC sino se hacía un registro urgente se perdería todo, sobre todo lo que circuló en redes, comunicados y memes… Vimos la importancia de guardarlos y resguardarlos… En ese momento no teníamos un rubro para pagar OMEKA, entonces decidimos pagarlo nosotras mientras pudimos comprar el servidor y seguir ese proceso. Ha habido apoyo para usar estas nuevas herramientas tecnológicas.

El proceso sería recibir las donaciones para luego digitalizar y poner a disposición del público en general, pero lentamente.

CL: El archivo de GIRE tiene camisetas, tiene de todo, tiene las primeras luchas por la despenalización del aborto, es un archivo muy valioso. Ahora bien, en el caso de MOFFyL, estaba la toma y llegó la pandemia, entonces, aunque hay un amplio acervo de ese momento no tenemos un registro de las asambleas realizadas, pero con la cantidad de material que habían generado era importante resguardar lo que habían producido. Es interesante entonces juntas objetos digitales que son tan volátiles.


[1] Se refiere a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

[2] Se refiere a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM

[3] Perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México ubicada en Ciudad Universitaria en Coyoacán, ciudad de México Se refiere a una colectiva que estuvo integrada por alumnas de la Facultad de Filosofía de la UNAM, en el 2019 organizaron un paro indefinido con el fin de exigir el cumplimiento de su pliego petitorio en donde exigían justicia y medidas para erradicar el abuso sexual en contra de las mujeres de dicha institución.

[4] Monja capuchina del convento del Dulcísimo Corazón de Jesús, el cual se encontraba en Antequera, Oaxaca.

[5] Organización feminista y de derechos humanos cuyo objetivo es que las mujeres puedan ejercer sus derechos reproductivos.

[6] Software para la publicación de colecciones digitales de bibliotecas, archivos y museos.